Trastornos del neurodesarrollo tras COVID-19 en el embarazo: Evidencia hasta 2025
19 de junio de 2025Estudios epidemiológicos y datos de prevalencia
Los primeros estudios durante la pandemia sugirieron una posible asociación entre la infección por SARS-CoV-2 en el embarazo y un mayor riesgo de trastornos del neurodesarrollo en la descendencia. Por ejemplo, un estudio de cohorte en EE. UU. encontró que los hijos de madres con COVID-19 tenían aproximadamente el doble de riesgo de recibir un diagnóstico neurodesarrollativo al año de edad (OR ajustado ≈1,86), especialmente si la infección ocurrió en el tercer trimestre (OR ≈2,34)pubmed.ncbi.nlm.nih.gov. En esa cohorte, la tasa de parto prematuro fue mayor en las embarazadas infectadas (14,4% vs 8,7% en no infectadas, p = 0,003)pubmed.ncbi.nlm.nih.gov, factor que podría influir en el desarrollo neurológico del niño. Otro trabajo reportó que a los 12 meses de vida, los varones expuestos intraútero al virus presentaban más diagnósticos de retraso del desarrollo en comparación con las niñas (riesgo casi duplicado en varones, sin aumento significativo en mujeres)pubmed.ncbi.nlm.nih.gov.
Sin embargo, estudios posteriores más amplios y con seguimiento prolongado han arrojado resultados heterogéneos. Un estudio poblacional de casi 900 niños en Canadá no encontró diferencias significativas en el desarrollo a los 6, 12 o 24 meses entre niños expuestos prenatalmente al SARS-CoV-2 y los no expuestospmc.ncbi.nlm.nih.gov. De forma similar, un análisis en Escocia con más de 24 000 díadas madre-hijo no observó incremento en las “preocupaciones del desarrollo” evaluadas en el control de salud de 13-15 meses asociado a la infección materna por COVID-19publichealthscotland.scotpublichealthscotland.scot. En este estudio escocés, aproximadamente 6-7% de todos los niños presentaron alguna preocupación del desarrollo al año de vida, proporción equivalente en expuestos y no expuestos a infección maternapublichealthscotland.scot. Además, la vacunación materna durante la gestación no se asoció con problemas en el neurodesarrollo infantil; de hecho, se vinculó con menor riesgo de ciertas demoras (OR ~0,7 en áreas como resolución de problemas y desarrollo socio-personal) tras ajustar por confusorespublichealthscotland.scot.
En conjunto, la evidencia epidemiológica disponible hasta 2025 es mixta. Mientras algunos estudios iniciales sugieren un aumento en la prevalencia de diagnósticos de trastornos del neurodesarrollo en niños expuestos (reportándose retrasos del desarrollo en ~8–10% de lactantes expuestos vs ~3–4% de no expuestos en el primer año, según diversos cohortes)pubmed.ncbi.nlm.nih.govpmc.ncbi.nlm.nih.gov, estudios más recientes y amplios no han confirmado una diferencia significativa al menos hasta los 2 años de edadpmc.ncbi.nlm.nih.govpublichealthscotland.scot. Una revisión sistemática de 2023, que integró cuatro estudios con 815 bebés (306 expuestos, 509 no expuestos), no halló una asociación consistente entre la exposición prenatal/neonatal al virus y retrasos en ninguna esfera del desarrollo evaluada antes del año de vidanature.comnature.com. Los autores resaltan que la evidencia sigue siendo limitada y en ocasiones contradictoria, por lo que se necesitan cohortes más grandes con seguimiento más allá de la primera infancianature.com.
Es importante señalar que parte del aparente impacto podría deberse a factores indirectos asociados a la pandemia (por ejemplo, estrés prenatal o cambios en el entorno postnatal durante confinamientos) más que a la infección viral per se. Aún así, la tasa absoluta de diagnósticos neurodesarrollativos en niños expuestos intraútero que han sido seguidos varios años parece alinearse con la esperada en la población general. Por ejemplo, un estudio de cohorte con seguimiento hasta ~4 años de edad reportó que ~16% de los niños expuestos recibieron algún diagnóstico de trastorno del neurodesarrollo en ese periodo, cifra equivalente a ~1 de cada 6 niños – proporción semejante a la prevalencia basal de trastornos del desarrollo infantilpmc.ncbi.nlm.nih.gov. En resumen, hasta la fecha no se ha establecido con certeza un aumento significativo y persistente en la prevalencia de trastornos del neurodesarrollo atribuible a la infección materna por COVID-19, aunque persisten hallazgos dispares en estudios y se continúa investigando activamente.
En conclusión, las guías clínicas actuales no han identificado la necesidad de un seguimiento neurodesarrollativo distinto para los niños de madres con COVID-19, más allá de las prácticas recomendadas para todos los niños. No obstante, los profesionales deben mantener una actitud vigilante y personalizada: tener en cuenta factores de riesgo individuales (prematuridad, severidad del cuadro materno, entorno psicosocial) al planificar el seguimiento de cada niño. Dado que la evidencia científica aún evoluciona, es prudente mantenerse actualizado con nuevas publicaciones. Por ahora, el mensaje es relativamente tranquilizador: la mayoría de niños expuestos intraútero al SARS-CoV-2 se están desarrollando normalmente, y las medidas preventivas como la vacunación materna y la atención pediátrica de calidad son las mejores estrategias para asegurar un óptimo neurodesarrollopublichealthscotland.scot. Las futuras guías podrían refinar recomendaciones si nuevas investigaciones detectan subgrupos de riesgo o beneficios de intervenciones específicas, pero la base actual apoya continuar con el estándar de cuidado habitual, con énfasis en la prevención y la detección temprana de cualquier problema del desarrollo en todos los niños por igual.
Referencias: Estudios y revisiones científicas relevantes se han citado a lo largo del informe, incluyendo fuentes de alto impacto como JAMA Network Open, Scientific Reports (Nature), The Lancet Child & Adolescent Health, Pediatric Research, entre otras, con hallazgos actualizados hasta 2024-2025. Estas referencias respaldan las afirmaciones y recomendaciones dadas, proporcionando un sustento basado en evidencia para la práctica clínica diaria.